Censura y preferencia sexual

 
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Epígrafe: “…a los 15 años no tenía idea de qué era la homosexualidad. Por mi mente no cruzaban estas ideas ni había oído hablar nunca que dos personas del mismo sexo pudieran citarse con fines sexuales”. (HABLAN LOS HOMOSEXUALES, compilado por Alan Ebert, 1979.)

En la literatura sexológica de tendencia liberal, se ha hecho común hablar con toda naturalidad de la preferencia homosexual o bisexual que algunos hombres y mujeres sienten poseer, pero sin preguntarse jamás cómo dichas personas pudieron reconocer dicha preferencia en un ambiente saturado de imágenes heterosexuales.

Este reconocimiento se atribuye a priori a un hecho fortuito –que algunos llaman el disparador- que tiene la virtud de descubrirle al individuo su propia preferencia divergente. Ni por un momento se ha pensado en facilitar este reconocimiento mediante alguna técnica de psicodiagnóstico semejante a las usadas para establecer la vocación profesional, demostrando así que aún los sexólogos más liberales acatan fielmente la norma de la heterosexualidad.

Sin embargo, la idea del reconocimiento espontáneo de la preferencia sexual que manejan dichos sexólogos, hace pensar en si no será la supresión de las imágenes homosexuales y bisexuales de la escena pública, es decir, la censura de éstas, responsable de la falta de reconocimiento por más personas de su propia preferencia en este sentido, así como de la angustia experimentada por aquéllas que, aun intuyéndolo, no aciertan a identificar qué las hace sentirse diferentes.

Nota: Ese mismo año de 1985, durante un ciclo de conferencias y actividades sexológicas que realizamos en el Departamento –hoy Escuela- de Música de la Universidad Autónoma de Puebla, conocí a un joven estudiante de una Universidad privada a quien el tema de la homosexualidad le interesaba muchísimo por tratarse de su propia preferencia. Conversamos un buen rato al respecto y al despedirnos le obsequié una copia de mi entonces flamante escrito.

Unos días después nos encontramos ahí mismo y me contó que se lo había mostrado a un amigo que se encontraba deprimido y hasta pensaba ya en el suicidio, pero que después de leerlo y reflexionarlo, se había sentido mucho mejor al entender qué le estaba sucediendo y me daba las gracias por ello. ¡Un inesperado y conmovedor efecto de mi pequeño ensayo científico-social del cual, aunque sólo fuera por eso, me siento satisfecho. (En su libro LAS MINORÍAS ERÓTICAS, el doctor Lars Ullerstam establece sabiamente que: “Ningún moralista ha hecho feliz a nadie”.)

Este episodio nos enseña también que, pese a ser la segunda Institución mencionada, fundada y sostenida por la más recalcitrante Derecha local, asiste a ella gente como todos, con la misma DIVERSIDAD –erótica y de otros tipos- que encontramos en el resto de la población. (Verdad de Perogrullo, pero que es importante resaltar.)

Imagen: facebook.com/darkbeutymagazine

FernandoAcosta

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey – es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.