Los “niños santos”

 
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Imagen: tumblr.com/neomexicanismos
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El próximo día 22 de julio se cumplirán ciento veinte años del natalicio de esa enigmática mujer de la etnia mazateca llamada María Sabina Magdalena García (1894 – 1985), conocida en todo el mundo simplemente como María Sabina, la cual ejerció su profesión de curandera y sirvió de inspiración para componer varias canciones (“María Sabina”; “Cosas de un soñador”), películas (“María Sabina: La sacerdotisa del hongo”; “María Sabina: Mujer espíritu”), artículos (“María Sabina de Huautla ¿Isis sin velo?”) y una gran cantidad de libros entre ellos: “El hongo maravilloso: Teonanácatl. Micolatría en Mesoamérica”.

Nacida en una familia de curanderos que usaban plantas y hongos tradicionales para sanar, María Sabina recibió desde muy joven una educación rigurosa sobre su uso, lo cual le permitió perpetuar los conocimientos tradicionales de su pueblo. Ejerció principalmente en el poblado de Huautla de Jiménez, en el estado de Oaxaca, en una época en la cual la búsqueda de una experiencia psicodélica, con los hongos, era novedad. Gracias a la difusión de sus conocimientos tradicionales prehispánicos sobre el uso ceremonial y curativo de los hongos alucinógenos, a los cuales ella llamaba “niños santos”, realizada por el banquero y micólogo Robert Gordon Wasson, María Sabina fue convertida en una celebridad nacional e internacional.

Lourdes Pineda Casimiro, hija de una de las integrantes del Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, reconocido por la ONU, reveló, que sus antepasados consumen los hongos llamados “niños santos” desde hace más de 7,000 años, aunque su uso ha ido variando con los siglos. En la actualidad, dijo, esta tradición se ha unido con la religión católica y ahora se cree que esos hongos “vienen de la Madre Tierra y son el sudor del Señor depositado en la tierra para curación de todos los humanos”. Según su experiencia, curan el espíritu, además de enfermedades físicas y psíquicas. “Lo indispensable es que tengas fe”, añadió.

La fama de María Sabina se inicia en 1952, cuando Robert Gordon Wasson encontró un recorte de prensa de un reportaje de Robert Graves en el periódico Ciba en Nueva York sobre el uso de unos hongos en México. En 1955, Wasson realizó un viaje a la sierra mazateca donde fue recibido por María Sabina quien realiza junto con él una “experiencia”, enseñándole parte del uso y proporcionándole muestras de los hongos. El 13 de mayo de 1957, la revista Life publicó un extenso artículo ilustrado de Robert Gordon Wasson en el cual describía las veladas con hongos con María Sabina. Esto dio lugar a que un gran número de personas se aventurara a las regiones montañosas de México para descubrir por sí mismos los hongos con poderes visionarios.

Quince años después, en 1968, Wasson publicó un libro donde expone al público estadounidense el ritual y uso de los “niños santos” en la cultura mazateca. Recibiendo María Sabina una colosal publicidad en la época de apogeo de la cultura estadounidense hippie, que entre otras cosas, se caracterizaba por el uso de sustancias alucinógenas. Este libro marca un vuelco en la vida de María Sabina quien empieza a recibir la visita de personas ajenas a su comunidad, tanto de mexicanos como extranjeros, muchos de los cuales viajan en la búsqueda de una experiencia psicodélica con los hongos y algunos otros como parte de un trabajo de investigación.

El conocimiento y uso práctico de los hongos atrajo hasta el lugar donde vivió esta curandera a figuras como los Rolling Stones, los Beatles, Jim Morrison, Bob Dylan, Bob Marley, Aldous Huxley y hasta a Walt Disney, entre otros, en plena explosión hippie. El presidente de la Sociedad de Micólogos de Suiza, sostuvo hace algunos años, que “los hongos que María Sabina utilizó para la cultura mexicana son antiogénicos”, es decir, que producen “manifestaciones de dioses o de ritos más místicos”. “Lo más difícil de explicar es que algunos tienen aparentemente visiones premonitorias y de ámbito religioso y otros visiones sin sentido”.

Al final de su vida María Sabina lamentó la pérdida definitiva del poder divino y ritual de los hongos. Murió muy pobre y enferma a la edad de 91 años y como médica tradicional dejó a su nieto Filogonio como su sucesor. Interesante ¿no lo cree así amable lector?

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Jorge Rodríguez y Morgado (jarymorgado@yahoo.com.mx) es catedrático universitario, conduce: ConoSERbien en Sabersinfin.com